RECUERDOS DE MI NIÑEZ
Ya el medio siglo a pasado, por la primera vez, las luces de
mi niñez, me dejaron asombrado.
Hoy de otras luces cegado, vuelvo atrás en el pensamiento y
dentro del alma siento una llama abrasadora, que se yergue destructora y me
quema a ritmo lento.
Recuerdo que yo tenía, ocho años solamente y sin mancilla en
mi frente, jugueteaba y corría, tan solo el ansia tenía que se siente siendo niño
y tan solo necesitaba amor, protección y cariño.
Pero llego aquel verano horrendo y estruendoso y un huracán belicoso
rasgo el cielo soberano.
Se me cayó de la mano el juguete que tenía, vi que la gente
corría, los hombres himnos cantando y las mujeres llorando, sin saber que
sucedía.
¡La guerra gritaban unos!, ¡justicia! Otros decían, las
armas otros pedían, pero a abrazarse ninguno.
Fueron tres años de ayuno para los niños de España, que con
la cara huraña, cambiaron en ocasión sus caballos de cartón, por escopetas de
caña.
Que largo el tiempo se hizo, cuantas noches sin cenar,
cuantos días sin jugar y con el rostro pajizo.
Cuanto soldado enfermizo vi pasar por el camino, cuantos pájaros
sin trino, cuantas cosas sin hacer, cuántos niños sin nacer y cuantos pies sin
destino.
Si aquello fue necesario, eso juzgarlo no sé, pero nunca
olvidare de mi casa el escenario.
Siempre vacío el armario, los bolsillos al revés, siempre
descalzos los pies, siempre la camiseta rota y para tan gran derrota, pobre la
victoria fue.
Hoy que los arboles veo con pajaritos cantando y los hombres
trabajando en un continuo ajetreo.
Recuerdo, medito y creo, que ahora la vida atesora, la alegría
encantadora, que yo en mi niñez perdí y me digo para mí ¿Por qué no he nacido
ahora?
Todavía perdura en mi grabado sobre mi piel, la historia del
drama aquel, que siendo niño viví, del miedo que padecí, no me quisiera acordar,
me conformo con recordar llegado a mi madurez, que soy un niño otra vez, para
aprender a jugar.
Faustino Sanchez (Albatera)